A Europa le salió un forúnculo: Cataluña

Marc de Fels | Maqueta Sergio Berrocal Jr

A la Unión Europea (UE) le ha salido un forúnculo. Se le ha inflamado de pus y si no lo intervienen, seguramente la pus hará que explote. Sería un poco la simplificación del caso catalán, que en todo el mundo se sigue con la respiración cortada. El 1 de octubre se celebró un referéndum calificado de ilegal por la justicia española. Sin embargo y a pesar de la intervención de fuerzas policiales enviadas desde Madrid, que se excedieron en sus funciones con una violencia que circuló por todo el mundo, más de dos millones de catalanes pudieron votar. Lo hicieron en urnas que según el presidente español no iban a ser puestas, con una junta electoral inhabilitada por la justicia, y con los resultados casi definitivos antes de la medianoche de ese domingo lluvioso.

Una vez más, los catalanes mostraron su eficacia, dentro de un país, España, que goza de fama de inoperante.

Cataluña volvió a demostrar su nivel de dignidad este domingo cuando otra cantidad semejante a la que votó, se lanzó a la calle cumpliendo un paro general, llenando las principales arterias y plazas del centro de su capital, Barcelona y las otras ciudades catalanas. Movilizaciones impresionantes e inéditas donde se apiñaron tanto independentistas como catalanes que no están por la independencia. Todos quisieron manifestar una tremenda repulsa por la violenta represión de las fuerzas policiales venidas desde la capital del reino.

Agarrándose a ese resultado e ignorando la condición de ilegal del referéndum y animados por la macromanifestación del domingo, el parlament catalán se reunirá en pleno el lunes para proclamar, se espera, la República catalana independiente a través de una declaración unilateral de la independencia (DUI).

Los independentistas, a quienes el tema se les fue de las manos aunque se las froten por la movilización pacífica aunque enfervorizada al extremo, ahora claman con eufemismos por una mediación que justifique no proclamar la república o demorarla mientras se negocian alternativas a su extrema decisión.

Europa –que abandonó el letargo sobre este tema debatiéndolo este miércoles– le dio una especie de apoyo al presidente español Mariano Rajoy siguiendo su espíritu y argumento de que son temas internos de los Estados, donde la UE no se mete. Aunque le dio un pequeño tirón de orejas para que dialogue y no se exceda con la fuerza policial, pidiéndole explícitamente que abandone el inmovilismo que lleva ante el tema más de siete años.

Rajoy sigue sin moverse. Cinco días después de ese desgraciado 1-O, sigue sin aparecer, salvo una primera intervención en la que dio a entender que todo estaba solucionado según sus planes. Pero ausencia total en el Parlamento, que sigue sin funcionar y que volverá a abrir sus puertas, con suerte, el 11 de octubre.

Para entonces, Cataluña puede ser república o su autonomía intervenida por la aplicación del artículo 155 de la Constitución que llega a inhabilitarla. Las fuerzas de seguridad catalanas dependerán de esa intervención y los máximos líderes del independentismo puede que estén encarcelados. Parte de la población en Cataluña, el 12 de octubre, Día que se conmemora el descubrimiento de América pero que desde hace años es el día nacional español (antiguamente el día de la raza) estará como todos los años sacudiéndose a banderazos en calles y plazas de Cataluña. Y si el territorio está tomado por las fuerzas policiales o militares, habrá un condimento más.

Pero no nos adelantemos a los acontecimientos. La sola posibilidad de que se proclame la DUI ha hecho que este día siguiente a la huelga catalana (seguida totalmente por toda la sociedad) la bolsa registrara caídas importantes en los dos grandes bancos catalanes (Bankcaixa y Sabadell), aunque subió 15 puntos una gran empresa que anunció que se iría a Madrid si se produce la independencia. Hay muchas otras grandes empresas que también lo han dado a entender.

 La preocupación que se va generalizando entre empresarios, cuadros medios, ejecutivos de cierto nivel económico, es saber qué hacer con sus dineros ahorrados o invertidos. La salida de la utópica república catalana le obligará a emitir moneda, que nacería desnutrida y sin la asistencia de un pulmotor, con una cotización muy mermada respecto al euro.

Los empresarios también piden negociación o mediación a gritos. Los líderes de los dos envenenados nacionalismos , el agresivo español y el terco catalán, entre tanto miran. Rajoy con su inmovilismo, Carles Puigdemont cumpliendo la hoja de ruta que sus electores les pusieron en la mano.

Si el forúnculo le estalla a Europa, la pus alcanzará a todo el continente, empezando por España.

Amén

Autor entrada: onmagazzine