“El cirujano” vuelve al ring

Redacción y Maquetación Sergio Berrocal Jr.

Tiempos hubo en que el boxeo clásico, el boxing inventado por los ingleses para rendir homenaje a la caballerosidad a la hora de darse mamporros, corría por toda Europa. París, Londres, Madrid se llenaban de carteles poderosos: Monzón, Mantequilla Nápoles… Era una gozada andar por los gimnasios de la capital francesa escuchando las burradas que soltaban estos angelitos, que entonces propinaban tantas patadas a la lengua hablada como puñetazos mortales hacían surcar en cualquier combate.

Antes había habido en Europa la época de Marcel Cerdán, amante de la cantante Edith Piaf, que perdió su combate supremo cuando se estrelló con un avión y un buen número de pasajeros a su alrededor.

Hace tiempo que el boxeo es casi un lujo y a menudo los norteamericanos lo convierten en espectáculos, casi siempre macabros, que siempre nos recordarán a Rocky encarnado por Sylvester Stallone.Sergio Abad es un español de 35 años residente en el sur de España y que está convencido de que el boxeo resucita. Y predica con el ejemplo.

Peso welter, con un rostro muy protegido por los golpes pese a que ya lleva quince años dándose trompadas y a veces no de la mejor manera porque también practica el full contact, una salvajada inventada por los norteamericanos para que los contrincantes sangren todo lo que puedan. Y si la sangre salpica al público, mejor que mejor. Sergio Abad fue tres veces campeón de España, una referencia para los amantes de esa forma de combatir.

Está claro que el full nada tiene con el noble arte de pegarse bofetadas con los puños protegidos por guantes de cuero suficientemente duros pero reglamentados como para mandar al contrincante al país de Alicia.Sergio Abad ha debido entenderlo así y por ello vuelve definitivamente y con muchas ganas al boxeo clásico.

Sergio dista mucho del retrato físico de los boxeadores que a lo largo de muchos años me tropecé en París, ciudad que con el patrocinio del actor Alain Delon se convirtió por un tiempo en la meta europea de este deporte.

Sergio es alto, moreno, guapetón, con una sonrisa en la que brillan dientes intactos y una tranquilidad que mete miedo y deja helado cuando en el transcurso de la conversación refiere como si nada que en el ring le llaman El Cirujano: “Tengo un golpe mío al hígado que va directo para el ko”. Pese a este apellido profesional tan poco tranquilizador, Sergio sigue sirviendo copas y cafés a velocidad de vértigo en el bar donde entre dos combates profesa la profesión de camarero, mientras llega el momento de convertirse de nuevo en El Cirujano.

Autor entrada: onmagazzine