Las luces y las sombras que envuelven a Cuba

 

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Los parlamentarios cubanos acaban de hacer un balance bien equilibrado de las luces y las sombras que envuelven la escena nacional, según los reportes de medios oficiales.  La prensa extranjera no fue invitada a las deliberaciones.Entre las buenas nuevas, el anuncio de que “se ha podido detener el deterioro de la economía” tras cerrar 2016 con un decrecimiento de 0.9 %  o el pronóstico de que en el primer semestre el turismo ingresaría  mil 500 millones de dólares, 9 %  más que igual etapa del año anterior. Y entre las sombras, además del mal endémico de bajos salarios y alto costo de vida,  se subrayó que al cierre de 2016 el déficit habitacional ascendía a 883 mil 50 viviendas, lo que afectaría a más de dos millones y medio de isleños, tomando como base una familia de tres componentes.

Estos y otros datos me trajeron de vuelta un comentario que publicó la semana anterior el diario Juventud Rebelde, en que se hacía una especie de llamado a que  junto con la preocupación de las autoridades por limitar las riquezas que crecen en los sectores privado y cooperativo, por sobre la mayoritaria esfera estatal,  era necesario poner “el acento en cómo enfrentar la pobreza” acumulada en Cuba.

 “Esa ya punzante” diferencia social que crece en la isla –comentó el articulista- “me la graficó”  la muerte de una campesina “a los 81 años, sin que en toda su existencia hubiera disfrutado de un refrigerador o un televisor”, mientras florecen los primeros anuncios “de salidas de cubanos como turistas al continente europeo”.

Tales disparidades, prosiguió, “surgidas a contrapelo de la política de igualdad —que incluso pecó de igualitarista— de la revolución, nos advierten que junto a la preocupación por cuáles serán los límites —o no—, que tendrá el enriquecimiento (individual) en el país, se precisa hacer el acento en cómo enfrentar la pobreza que años de acoso imperial y deformaciones internas nos dejaron y, sobre todo, en que esta no derive, como es previsible, en un declive irreversible de la igualdad de oportunidades”.

Agregó que los cambios económicos que impulsa el gobierno con la coexistencia de la propiedad estatal, cooperativa y privada, sitúan a la nación  “frente a una inusitada dinámica (…) que favorecería el surgimiento y expansión de las élites”.

“Entre las más desafiantes preguntas que nos impone el modelo (de cambio) consensuado está precisamente el cómo congeniar el reimpulso económico —que coincidimos requiere de la apertura a formas privadas de propiedad—, con la existencia de una auténtica igualdad de oportunidades, uno de los principios más sensibles e irrenunciables que hacen valer la revolución”, consideró.

En paralelo, y tomando muy en cuenta ese nuevo contexto social, la administración del presidente Donald Trump acaba de lanzar un paquete de subvenciones de hasta 100 mil dólares para pequeñas empresas privadas y cooperativas en el país.

La cobertura financiera, “con más interés político que económico”, según analistas, la tramitará la embajada estadunidense en La Habana  en áreas como agricultura, medioambiente, meteorología, salud y cultura.

Todo esto hace pensar. Y mucho más que ello, preocupan la pobreza acumulada, los intentos de revertirla a paso más lento del que urge; el bloqueo estadounidense que Trump ha dicho profundizará;  la explosiva situación de Venezuela –principal aliado de la isla-; y el relevo generacional en el liderazgo de la nación que se anuncia a partir de febrero de 2018.

Cada país tiene sus complejidades. Estas son solo algunas de las que enfrentan los cubanos y aunque para muchos septuagenarios “todo era peor cuando iniciamos la revolución (en 1959) y salimos pa´lante”, esa generación cada día cuenta menos –salvo los que se mantienen el poder- y habrá que ver cómo enfrentarán el panorama las generaciones nuevas.

                                                                               

 

Autor entrada: onmagazzine