Cuba, Marco Rubio, las encuestas y MILENIO-TV

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

La Habana

 

Barack Obama y Raúl Castro acababan de anunciar por separado una inédita aproximación entre Washington y La Habana, pese “a profundas diferencias”, y yo quedaba atónito al escuchar una declaración a MILENIO-TV de un influyente político estadounidense, mientras esperaba para reportar desde La Habana a ese grupo Multimedios de México.

Corría diciembre de 2014, el suave invierno caribeño era un suspiro, el hombre lanzaba rayos contra el acuerdo de dejar atrás medio siglo de confrontación y la conductora desde el Distrito Federal se animó a interrumpirlo. –Pero senador Marco Rubio, las encuestas dicen que la mayoría de los cubano-americanos de Miami apoya ese deshielo.

-¡A mí no me interesan las encuestas!- respondió el legislador de origen cubano, molesto, e insistió en los rayos dejando entrever los recovecos del pensamiento de un influyente sector en Estados Unidos, que desde la caída del régimen de Fulgencio Batista otro diciembre, pero de 1958, y la llegada de las guerrillas de Fidel Castro al poder, busca la revancha, a cualquier costo.

Pareciera que las encuestas en el país que vive pendiente de las encuestas, no son importantes. Las más recientes apuntan que a favor de la mejoría de las relaciones entre Cuba y EU se ha pronunciado el 75% de los estadounidenses, 69% de los residentes cubanos en ese país y 62% de los republicanos.

Sin embargo, el lunes, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, defendió los cambios adoptados el viernes anterior por el presidente Donald Trump hacia Cuba, y aseguró que “están siendo ampliamente alabados como un paso en la dirección correcta”.

Spìcer respondía al canciller cubano, Bruno Rodríguez, que ese mismo día, desde Viena, decía que su gobierno tendrá la paciencia y la resistencia suficientes para enfrentar un regreso a la “impopular beligerancia” entre los dos país – “va en contra de los propios intereses de EU”, afirmó- , como lo ha hecho durante casi 60 años con 10 administraciones consecutivas en Washington.

Obama había cambiado la política porque, dijo, “no ha dado resultado” a los intereses de EU” y de inmediato recibió un apoyo mayoritario, según las benditas encuestas de entonces

El retroceso impuesto ahora por Trump a las relaciones con la isla “reflota los témpanos de la Guerra Fría” y me pregunto si ese retorno a la confrontación será únicamente contra mi país, cuando la humanidad vive lo que el Papa Francisco denomina “una tercera guerra mundial por etapas”, declaró el titular cubano.

 

“Habría que preguntarse –redondeó la idea- si esto es solo con Cuba, porque lo que yo veo en el mundo es una creciente inestabilidad             (…) y hay razones para preocuparse y movilizar la conciencia mundial a favor de la supervivencia”.

 

“Lamentablemente a Trump le interesa bien poco Cuba”, considera la analista Cristina Escobar -ha cubierto este controvertido proceso desde La Habana y Washington- , para quien la esencia del nuevo estremecimiento, otro del montón que va generando el nuevo mandatario, es “un intercambio de favores” entre políticos.

 

Para ella, Marco Rubio -uno de los líderes del tradicional lobby anticastrista- desde su posición en el Comité de Inteligencia del Senado busca frenar cualquier eventual impeachment al gobernante y a cambio este ha puesto en sus manos la política hacia la isla.

 

Antes, otro legislador cubano-americano del mismo lobby, Mario Díaz-Balart, dio su voto en contra de las reformas al sistema de salud en EU aprobado por Obama a fin de apoyar a Trump cuando el dominó estaba trancado en el legislativo.

 

De ahí, probablemente, el agradecimiento eufórico a ambos políticos cuando el presidente anunció las restricciones de los viajes y el comercio de los estadunidenses con la isla, y una vuelta al reforzamiento del embargo-bloqueo al país caribeño.

 

Hay cubanos que piensan que dar marcha atrás del acercamiento a Cuba “es una medida que, al interior de la Unión Americana, es más impopular que la retirada de EU del Acuerdo de París sobre cambio climático; al ciudadano medio –dicen- le importa poco lo que se acordó en Francia” (no sé si habrá encuestas sobre este aspecto).

Los que consideran esto por lo general son mini empresarios, no politólogos ni miembros del Partido Comunista, a partir de sus intercambios directos con los estadounidenses -jóvenes, viejos y reviejos-, que siguen desembarcado en masa. Más de 284 mil lo hicieron en 2016, para un crecimiento del 74 % en relación con el año anterior, según cifras oficiales.

 

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos –la que supervisa y condena- considera que “llevará meses” implementar las restricciones a ese intercambio y al comercio.

 

Y quien sabe, a lo mejor en esos meses, las encuestas contrarias a las nuevas decisiones de Trump tienen razón y las cosas vuelven a cambiar.

Autor entrada: onmagazzine