Cuba bajo presión tras retórica incendiaria de Trump

 

 

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

 

Contra lo que algunos esperaban o querían, el gobierno cubano respondió con calculada moderación a la retórica incendiaria con que el presidente Donald Trump envolvió su nueva política hacia la isla, e incluso anunció que se tomaría su tiempo por evaluar con calma el futuro inmediato.La Habana y Washington “pueden cooperar y convivir civilizadamente, respetando las diferencias”, pero para ello “no debe esperarse que Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia, ni acepte condicionamientos de ninguna índole” dijo a Trump el gobierno de Raúl Castro.

Y agregó que posteriormente hará “un análisis más profundo del alcance y las implicaciones” de la decisión de Trump de reventar el acercamiento a la isla iniciado en 2014 por Barack Obama y condicionar cualquier normalidad en las relaciones bilaterales a que el régimen comunista” cubano adopte el rumbo que le han exigido desde 1959 casi todos los mandatarios estadounidenses, salvo el afroamericano.

Rodeado por la crema del anticastrismo ultraconservador de Miami, Florida, Trump pronunció un discurso de unos 30 minutos al comenzar la tarde del viernes pasado para anunciar el desmontaje de lo hecho por Obama y habló de asesinatos en la isla de los que nadie ha escuchado en medio siglo; calificó de héroes a los septuagenarios que aun respiran tras ser derrotados durante la invasión de 1961 por Bahía de Cochinos; culpó a “la dictadura de los Castro” por las revueltas en Venezuela; y agradeció varias veces los consejos de “mis amigos” los congresistas Marco Rubio y el Mario-Díaz Balart, ambos de origen cubano y líderes en el Congreso del tradicional lobby opuesto a cualquier entendimiento con la isla.

En Cuba se siguió el discurso en vivo, le subió la temperatura a jóvenes y viejos, y a media tarde parecía que la continuidad de las controvertidas relaciones diplomáticas pendían de un hilo.

“Quizá lo más lamentable es que Trump haya retomado el lenguaje arcaico y las letanías gastadas del discurso más reaccionario contra Cuba y, sobre todo, que pretenda” hablar de relaciones “con condicionamientos, lo cual para los cubanos equivale casi al empleo de la fuerza”, dijo el diario oficial Juventud Rebelde.

Las barbaridades que dijo Trump en Miami es “un nauseabundo show”, escribió Randy Alonso, director de la web oficial Cubadebate. El reconocido analista Esteban Moral confió en que “otras fuerzas políticas de EU” tengan la cordura necesaria para recomponer las relaciones, que en la práctica Trump parece dispuesto a romper con un discurso “extremadamente peligroso” que supone la vuelta a la confrontación de la guerra fría.

“Al escucharlo me pareció que estábamos en los años 60” del siglo pasado, cuando el enfrentamiento entre Washington y La Habana era a tiros, invasiones y bombazos, dijo Eugenio Martínez, economista jubilado de 72 años. “Se lo han servido en bandeja a quienes aquí y allá se oponen a los cambios en la isla”, consideró el académico Enrique López Oliva.

El portavoz del Partido Comunista, Granma, advirtió que la nueva política “va en contra del deseo del 75% de los estadunidenses”, según encuestas reciente en ese país.

No obstante, el gobierno se mantuvo en silencio hasta el telediario de las ocho de la noche –al conductor del noticiero se le trastocaron los papeles llegados de urgencia y controlando el nerviosismo tuvo que detener la lectura y ordenar las hojas- .

Más de seis horas después del espectáculo en Miami, la administración cubana calmó los ánimos, subrayando que “cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o empleando métodos más sutiles, estará condenada al fracaso”.

“Los cambios que sean necesarios en Cuba, como los realizados desde 1959 y los que estamos acometiendo ahora como parte del proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano”, advirtió.

Lo anunciado por Trump tiene muchas interpretaciones, hay quienes aseguran que solo “le lanzó un hueso a la jauría ansiosa de revancha desde hace medio siglo”. Fidel Castro quizás “habría reaccionado de inmediato y de otra manera”, estiman otros. Pero los hermanos tienen personalidades distintas, las cosas cambian y la calculada respuesta de La Habana implica, precisamente, ganar tiempo. El mandatario estadounidense está envuelto en tantos rollos políticos dentro y fuera de su país que la apuesta porque el tiempo transcurra, quizá sea una buena opción.

Autor entrada: onmagazzine