Trump revienta el acercamiento de EU a Cuba

 

 

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

| La Habana |

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reventó hoy el acercamiento a Cuba iniciado por su antecesor Barack Obama, al suscribir en Miami una orden ejecutiva que restringe el comercio y los viajes a la isla , tras reflotar la retórica de confrontación, al condenar “la naturaleza brutal” del gobierno cubano. Rodeado de los sectores ultraconservadores del exilio y acompañado por el senador Marco Rubio y el representante Mario-Díaz Balart, líderes del tradicional lobby anticastrista en el Congreso de EU, Trump advirtió que no habrá nuevo acuerdo con La Habana hasta que se cumplan sus condiciones.

Entre ellas demandó elecciones libres con supervisión internacional, libertad de expresión y asociación, multipartidismo y desarrollo de las empresas privadas.

Hasta el momento, La Habana había admitido “discutir cualquier tema” con Washington sobre la base del respeto a la soberanía nacional, por lo cual para algunos analistas aquí el “rompimiento de relaciones podría estar al doblar la esquina”.

Los medios cubanos rechazaron de inmediato los pronunciamientos de Trump y advirtieron que ellos “van en contra del deseo del 75% de los estadunidenses”, según encuestas en ese país.

Tras casi cinco meses de revisión de la política adoptada por Washington desde diciembre de 2014, el mandatario ordenó reducir el comercio con empresas estatales cubanas para “eliminar el dinero que le entra a los militares” de la isla y adoptó restricciones a los viajes al país caribeño de 12 categorías de estadunidenses aprobadas por Obama.

Aunque Obama no autorizó el turismo libre –un grupo bipartidista promueve en estos momentos en el Senado un proyecto de ley para permitirlo-, más de 284 mil estadunidenses visitaron Cuba en 2016, para un crecimiento del 74 % en relación con el año anterior, según cifras oficiales.

A partir de ahora las 12 categorías de estadounidenses –desde empresarios hasta científicos- deberán contar con una autorización específica para viajar a la isla y podrían ser multados si almuerzan en un restaurante o se alojan en un hotel que el Departamento del Tesoro considere que tiene vínculos con empresas militares de la isla.

Los vuelos regulares y los cruceros continuarán porque la orden ejecutiva contempla excepciones para el pago de las tasas en aeropuertos y puertos. También incluye excepciones para permitir transacciones relacionadas con la renta de habitaciones en casas particulares, como las que ofrece Airbnb, así como el envío de remesas a través del sistema financiero cubano.

Unas 45 compañías estadunidenses tienen alguna actividad, servicio o negocio relacionado con Cuba, aunque en su mayoría están relacionados con los vuelos regulares, cruceros o las telecomunicaciones.

Sin embargo, la cadena hotelera Starwood, que administra el Four Points by Sheraton en La Habana, un hotel del grupo estatal Gaviota, donde los estadounidenses dicen que hay participación de militares cubanos, podría ver cancelada su licencia.

En su primera reacción a estos cambios, el diario oficial Granma dijo que Trump pactó la nueva política con el senador Marco Rubio y el representante Mario-Díaz Balart, ambos de origen cubano y líderes en el Congreso del tradicional lobby anticastrista, opuesto a cualquier entendimiento con la isla.

Diáz-Balart “habría negociado su voto en la Cámara baja para repeler el llamado Obamacare –una de las promesas de campaña de Trump– a cambio de que el mandatario revirtiera los cambios de Obama”, dijo el portavoz del Partido Comunista de Cuba.

Agregó que Rubio se valió “de su asiento en el Comité de Inteligencia del Senado, que investiga las acciones de la campaña republicana, para ganar los favores con Trump” en cuanto a su política hacia Cuba.

Trump agradeció en su discurso hoy las recomendaciones de Rubio y Diaz-Balart, a los que calificó de “mis buenos amigos”. Medios estadunidenses dijeron que ambos “se sentaron en la Oficina Oval el mes pasado, acompañados de dos secretarios del gabinete, el asesor de Seguridad Nacional y numerosos asistentes de la Casa Blanca, y le pidieron al presidente Trump que respaldara sus planes para Cuba”.

Trump dijo no obstante que mantendrá las relaciones diplomáticas. Tampoco serán afectados los viajes familiares y las remesas que envían los cubanoamericanos. Seguirá vigente además la suspensión -desde el mandato de Obama- de la llamada práctica de “pies secos, pies mojados”, que posibilitaba el ingreso a EU de indocumentados cubanos.

Igualmente Washington mantendrás su base naval en el territorio cubano de Guantánamo (este) y el bloqueo a la isla.

Voceros de grupos opositores en el país caribeño viajaron también a Miami para apoyar el discurso de Trump.

El freno impuesto al acercamiento a la isla “podría costarle hasta seis mil 660 millones de dólares a la economía estadunidense hasta 2021 y afectaría unos 12 mil 200 puestos de trabajo”, según un estudio de Engage Cuba, grupo de cabildeo que aboga por la normalización de la relaciones bilaterales.

Autor entrada: onmagazzine