El Afilador

 

A. Maria Rodriguez | Montaje Sergio Berrocal Jr

El sábado último estaba en La Romera y, todavía entre las brumas de la siesta de este verano adelantado que nos depara nuestra maltrecha naturaleza, oí la musiquilla de fauno de un afilador. Hacía muchos años que no oía en mi aldea ese peculiar silbato y, transitando mis días, imaginé la escena desde la modorra de mi somnolencia en el sofá.No sería ya una bicicleta ni, mucho menos, un artilugio como el de la fotografía sino posiblemente el megáfono de una furgoneta o, todo lo más, una moto adaptada para la profesión de afilador. Pero mi mente, todavía velada por el sueño, imaginaba la escena a través de esa lejanía que es capaz de burlar al olvido:

Un hombre con su polvorienta bicicleta y un corro de niños curiosos y de enlutadas mujeres con tijeras, cuchillos y hocinos, que aún puedo vislumbrar en las antiguas cocinas como un bodegón que dejó el tiempo. Es el poder evocador de la música, aunque proceda de un vulgar silbato. Prendidas de sus notas me llegaron rumores de viejas historias escapadas de los maravillosos libros de recuerdos que se esconden en el espacio remoto donde duerme el pasado. Ya nada es como antes pero, después de tanto tiempo, bienvenido a mi aldea, humilde afilador de los caminos.

 

 

Autor entrada: onmagazzine