Turismo, mon amour

Sergio Berrocal | Montaje Sergio Berrocal Jr

— En mi viaje de vacaciones en diciembre a Varadero estuve un día en la nueva marina Varadero del final de la península, quería ver el restaurant privado de Kike-Kcho y el lugar porque todo ese final de varadero lo recordaba como una base militar. Hacia como 20 años que no iba por esa paradisiaca franja de arena. En el restaurant no había un comensal así que hice varias fotos utilizando a las muchachas que trabajan en el lugar de grupo y me fui al café del lugar que mi esposa y unos amigos habían parado a disfrutar del buen café expresso, al cobrar la muchacha nos dice son X pesos, no recuerdo cuanto fue, y le pregunto estás hablando de pesos Cubanos, y me responde no señor CUC, y le digo entonces para qué sirven los pesos y su respuesta fue la más viva realidad de la sociedad Cubana de hoy, “ De recuerdo señor” me respondió.

Pena, penita pena da leer estos comentarios en la prensa cubana, que desde hace ya un tiempo se ha soltado aparentemente el pelo y, por lo menos, se publican cartas de lectores poco risueñas, a menos que sea otro truco más para abundar en una libertad de expresión simulada. Que todo es posible.

En todo caso, esta nota de un supuesto lector publicada en OnCuba que reproduce con amargura lo que una camarera le contestó en Varadero cuando quiso pagar con pesos cubanos de toda la vida y ella le exigió los CUC, los caros, los del cambio internacional. Y cuando el hombre le preguntó que en ese caso para qué servía el peso cubano, el de toda la vida, el que ha tenido Cuba durante cincuenta años, ella le contestó: “De recuerdo, señor”.

Una brutal respuesta que dicha en la boca de una mujer joven y bonita, así la imagino, debe de ser todavía más terrible.

Así que ya se acabó y el Comandante ni siquiera está aquí para mandar parar.Leer los periódicos cubanos desde el desfile histórico de las bellas modelos de Chanel hace ya casi un año y desde la llegada de Obama para fumar aquella pipa de la paz que más bien debía saber a marijuana traficada es un poema.

Están los oficiales de toda la vida como Granma, que siguen santificando sin el menor empacho al régimen de siempre, el que creó Fidel Castro y el que ha seguido su hermano, Raúl Castro.

Los digitales ya es otro mundo. Se habla del que será el hotel más caro de La Habana y se publican fotos de cubanos haciéndose fotos en sus instalaciones, vamos las que le han dejado ver. Igualito, igualito que hace treinta años, cuando los cubanos reverenciaban desde fuera al Hotel Nacional como monumento que es de una Cuba de siempre.

Se leen cosas de primer mundo: que el turismo es necesario para Cuba y que patatí patatá mientras ya los buques sin fondos cargados de borricos turistas se meten como Pedro por su casa en el puerto habanero. Y como en cualquier puerto de la Europa del Sur, descargan los gordinflones con gafas de sol dispuestos a “descubrir” Cuba durante unas horas, el tiempo de gastar algunos dólares o algunos pesos CUC, por supuesto, que a ninguno se le ocurra sacar del armario de la abuelita de Miami pesos normales y corrientes porque te afean el gesto.

Cuánto estás cambiando, Cuba, y con qué rapidez…

En Europa del Sur, que se nutre del turismo más ruin, el de los desarrapados de otros países norteños europeos, poca cosa al cambio, ya se están lanzando advertencias muy severas. El turismo está encareciendo la vida de los indígenas y en algunos sitios mucha gente tiene que dormir en coches o en balcones alquilados a precio de Ritz. Los turistas más pudientes se apoderan de todo y expulsan al que siempre vivió aquí. Pero por supuesto no pasará nada, el turismo es el futuro de los que manejan a los pobres aunque voces autorizadas adviertan desde la prensa que van a convertirse en países de camareros.

Claro que eso evita tener que estudiar más de la cuenta. Todos camareros como antes fueron estudiantes o profesores. Cambian los tiempos, cambian las gentes y cuando no hay industria a la que agarrarse, a servir cafés y copas. Y los ingenieros, los literatos y los científicos buscan un lugar en el sol para servir café y ganarse la vida.

Lo que es seguro es que para un turista medio europeo ir de vacaciones a Cuba ya no puede hacerse con la misma alegría que hace apenas unos años.

Los precios de los hoteles vuelan alto y parecen con intenciones de seguir el vuelo ascendente. Me dicen que tomar una copa ya es otro cuento e imagino que pronto los paladares, si es que los dejan existir, serán recuperados como restaurantes de cuatro tenedores.

Cuba vive la euforia del primer amor. Las autoridades se han enamorado del turismo como resolución de todas las penas. Pero es una industria que solo beneficia al que la trabaja, al patrón de esos lugares. Los demás que tomen café en casa o que ahorren en CUC si quieren ir a pasar unos días a Varadero.

Y para los de La Habana, que sigan haciéndose fotos delante de los magníficos hoteles que verás pero no catarás.Un conocido mío cubano que sirve mesas en este país del fin del mundo cerca de la frontera africana, me comenta:

-Prefiero servir aquí, lejos de Cuba, aunque de risa cuando un cliente pregunta y le contesto que estudié Ingeniero Industrial en la Unión Soviética. Y cuando insisten si valía la pena cincuenta años de Revolución, hago como que no entiendo.

Para tener una idea de lo que puede suponer el turismo de masas en la visión que los demás, en general los usuarios, tienen de un país, el Instituto Elcano, órgano oficial español, publicó en marzo una especie de valoración de varios países con respecto a España. En Alemania, Gran Bretaña y Francia, grandes utilizadores del sol español, España aparece asociada a los siguientes elementos: sol, playas, ciudades, fiesta, paella, etc. Ninguna mención a la cultura, ni siquiera al flamenco del que este país es el mayor exponente, ni a otras particularidades destacables. Ninguna admiración por la literatura española por ejemplo. En resumidas cuentas, para esos millones de personas, España es un lugar donde pasárselo bien y punto.

En Estados Unidos, Chile, China, Japón y Turquía –indica el mismo informe– la primera imagen que asocian sus nacionales cuando piensan en España es el toro, es decir las corridas en las que estos animales tienen la muerte asegurada.

Hay un país próximo a España para el cual el buque insignia de España no es el toro. Para Marruecos, “el fútbol –recalca el informe– es más importante en la imagen de España que los toros, y le siguen las menciones al Islam, que engloba cultura islámica y Al Andaluz”. Los árabes dominaron España, sobre todo el sur, desde el año 711 al año 1492, cuando el último rey de Granada (sur de España). Boandil,  fue expulsado de España por los Reyes Católicos.

Autor entrada: onmagazzine