Adios a Pastor Vega

Por Sergio Berrocal

Esta tarde de verano sangriento africano se me han empapado los ojos de lágrimas. Acabo de enterarme de la muerte del cineasta Pastor Vega, que siempre estará asociado a mi enamoramiento por Cuba.

De él me ha quedado como una ensoñación un montón de horas que pasamos una noche en una casa mágica del mágico barrio de Miramar en la mágica Habana y que referí tiempos después en un librito mío (“Fidel Castro y la diplomacia del cine”, Publibook, París). Aquí lo tienen:

“Cuenta (Pastor Vega) las cosas raras del cine nacional sacando del bolsillo del chaleco un ejemplo que pueda aclarar al poco preparado periodista a la hora de bucear en el mundo de la abstracción mezclada de buñuelismo en dosis mortales y de locura mágica de postre que es Cuba.

En  diciembre de 1994, enjuiciaba una serie de casos y cosas. Y matizaba el gran éxito del cine cubano: « Fresa y chocolate se está beneficiando de una larga historia… El aperturismo (en el cine cubano) no viene con « Fresa y chocolate ». El aperturismo viene con la confrontación que provocó « Alicia en el país de las maravillas », de lo cual se beneficia « Fresa y chocolate ». Un gran poeta de este país, Lezama Lima, decía que todo existe primero en su potencia y después se realiza. Por supuesto, nada existe en la nada, viene de alguna parte. « Fresa y chocolate » es la culminación, el iceberg. Además, yo pienso que no es la mejor película de Titón, quien ha hecho cinco obras maestras, pero esta es la más oportuna, la que ha puesto el punto donde había que ponerlo. Es que vivimos de paradojas. La película que no es la mejor del mejor cineasta es la más importante… »

Sobre el personaje más enigmático de la cultura cubana: « Tú sabes que Alfredo fue el fundador del cine Cubano, protagonizó las polémicas más importantes que en el terreno de la cultura ha habido en este país. En determinado momento lo sacaron del ICAIC. Una noche, mi esposa (Daisy Granados) y yo coincidimos con Fidel en una fiesta de fin de año a la que también asistía Alfredo. Entonces, ella se acercó a Fidel y le dijo en tono fuerte: « ¡Y por qué sacaste a Alfredo del ICAIC!. ¡Por qué nos has hecho eso! ». Entonces, Fidel abrazó a Alfredo y le contestó a Daisy: « Lo he hecho porque Alfredo es mío. Yo se lo presté, ya se lo devolveré más adelante. Porque este señor que está aquí fue mi maestro, yo no era marxista. Cuando yo llegué a la universidad yo no sabía lo que era el comunismo ni lo que era Marx. Y el señor Guevara me lo enseñó todo. Así, ahora me lo llevo y luego se los devuelvo »…

« Si el cine (cubano) existe es por eso (la amistad entre Castro y Guevara), porque este país no tenía por qué tener cine, que es un lujo para un paisito de mierda subdesarrollado. Es un lujo que (Cuba) tenga una cinematografía como la que tiene. Se debe a esa relación de padre e hijo o amigo o lo que sea (entre Fidel Castro y Alfredo Guevara)… En el veinte aniversario del cine cubano escribí un artículo que se llamaba « El voluntarismo y el cine cubano » que nadie me publicó porque entonces no se podía hablar de voluntarismo. Luego lo publiqué en Italia… Creo que las grandes virtudes y los grandes errores de este país están ligados al voluntarismo y el cine cubano es un voluntarismo de ese señor que está ahí (Alfredo Guevara) ».

« Puedo trabajar fuera de Cuba pero tengo que vivir en Cuba, porque éste es mi espacio, el ICAIC es de nosotros y no lo vamos a disolver, lo vamos a transformar en una corporación, tal vez jesuita, por supuesto que todo tiene que ser jesuita, ¿o es que existe otra forma?.  Yo creo que (los cineastas) hemos contribuido al cambio de la sociedad cubana de alguna manera y que seguimos contribuyendo, cada uno con sus películas, a veces con una película completa, a veces una sola secuencia… Yo pienso que cada obra de arte, cada película, va abriendo el espacio y el espacio es cada día más ancho. Eso para cualquier país del mundo y más en Cuba porque Cuba es más sensible. Entonces hemos ido abriendo espacio. Hace cuatro años el ICAIC estaba disuelto y ahora está más vivo que nunca. Yo creo que la voluntad es la gente que hace cine ».

« Yo soy miembro del Comite Nacional del Sindicato de la Cultura. Un día estábamos reunidos y vino un compañero de una posición superior políticamente a decirnos que el sindicato había que cambiarlo porque los artista no creían en ese sindicato, que había que ir a los barrios y a no se dónde, que hacer esto y aquello… Yo le dije: Mire, perdone, yo pienso que usted está hablando el lenguaje viejo. Si queremos un sindicato, hay que hablar un lenguaje de los artistas, yo estoy de acuerdo con hacer la extensión cultural que usted está pidiendo, que haya un cine móvil, un teatro comunitario, que la orquesta sinfonica toque un día en la sierra Maestra. Todo eso me parece muy bien, pero eso no fortalece la cultura.

Eso es difusión de la cultura. Pero si usted quiere que los artistas creen un sindicato, usted tiene que meterse en el lenguaje de los artistas y meterse en problemas de la creación de la imaginación. Pero usted está diciendo cosas que ya pasaron y que no sirvieron, que han fracasado muchas veces. Por lo tanto, para un sindicato nuevo hace falta gente nueva y un pensamiento más renovador. Yo creo que eso está pasando en todas partes. De alguna manera porque yo soy de los que piensan que eso no existió nunca, jamás ha existido en el mundo… Le voy a decir una cosa: yo creo que el primer revisionista se llama Lenin. El marxismo lo hizo Marx y Lenin fue un revisionista que en mi opinión hizo muy bien porque era la oportunidad de poner en práctica una nueva forma de organización social fuera o no fuera marxista y adelantar la historia con voluntarismo. Lo que pasa es que el voluntarismo se paga. Yo quiero decir que por eso debemos de la historia existe este país.

Si este país existe es país es porque Lenin se equivocó… Yo tengo una hija ilegítima, no es una hija de mi esposa, es ilegítima, está fuera de la ley. Entonces, ¿qué sucede?. Que ella me reclama por ser hija ilegitima. Le dije: ser ilegítima es tu única opción y si estás viva es porque eres ilegítima, estás hecha contra la ley, contra natura. Por tanto, no me reclames. De haber sido así tú no existirías, no estarías ahí sentada. Y yo creo que Cuba es una hija ilegítima y me alegro muchísimo de que lo haya sido, porque de ese modo se convirtió en país, pobre—todos los errores que tú quieras los reconocemos—pero existe… ».

Estas series de reflexiones, hechas por el cincuentón Pastor Vega en la intimidad del jardín casi mágico de una casa casi de Macondo perdida en una de las partes más esotéricas del barrio habanero de Miramar saltan ahora de la grabación efectuada entre whisky y cantos de pájaros en un patio encantado.

 

Autor entrada: onmagazzine